Cuando yo estudiaba Educación Primaria, los profesores al final de cada trimestre nos entregaban un cuadernillo con las notas de dicho trimestre, en mi caso nos puntuaban sin numeración porque no creían oportuno poner una nota como tal, y si teníamos alguna mala nota nuestros padres nos regañaban y nos animaban a esforzarnos un poco más y si no llevábamos algún día la tarea al colegio la profesora nos regañaba y así aprendíamos que no tendría que volver a pasar.
Actualmente, las notas que los maestros entregan van numeradas del 0 al 10 y, en mi opinión, ha sido un paso atrás porque hay algunos niños que no se sienten satisfechos con los resultados, pero sobre todo los padres. Hoy en día si un niño suspende una asignatura, lo primero que hacen es ir a hablar con los profesores y en vez de pedir explicaciones a su hijo de por qué ha suspendido dicha asignatura, le reprochan al profesor el que el niño tenga esa asignatura suspensa. Pienso que esto ha pasado por la sobreprotección que hay actualmente con los niños puesto que, suspender alguna asignatura no significa que no haya estudiado, puede haber suspendido por un mal examen o por cualquier otra circunstancia. Los padres todos los días se preocupan por que sus hijos lleven toda la tarea hecha al colegio, pero no solo eso, sino que se dedican a corregirlo ellos en casa para que lo lleve perfecto al colegio, pero de lo que no se dan cuenta es de que está perjudicando al niño y que así no sabrá qué fallos ha cometido y no los podrá corregir en clase.
Sobreprotección de los padres

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